Yoga: por dónde empezar

Algunas personas hacen yoga para mejorar espiritualmente. Algunos lo hacen para mejorar su rendimiento físico y fortalecer su cuerpo. Y algunas personas siguen siendo escépticas con respecto al yoga.

Y por qué no, porque los efectos positivos del yoga en el bienestar de las personas han sido confirmados por estudios. Por ejemplo, numerosos estudios han demostrado de forma inequívoca los beneficios del yoga para las personas con dolor de espalda; puedes preguntar a tus amigos al respecto. También se han observado mejoras en personas con diabetes: el yoga combinado con la dieta mejora los niveles de glucosa de forma más eficaz que la dieta sola. Además, el yoga se utiliza con éxito como terapia complementaria para la depresión.

En definitiva, hay muchas razones para empezar a hacer yoga. ¿Y por qué no ahora? ¡Adelante! Pero primero, comprueba las contraindicaciones.
Algunas personas hacen yoga para mejorar espiritualmente. Algunos lo hacen para mejorar la forma física y fortalecer el cuerpo. Y algunos siguen siendo escépticos sobre el yoga.

Y por qué no, porque los efectos positivos del yoga en el bienestar de las personas han sido confirmados por estudios. Por ejemplo, numerosos estudios han demostrado de forma inequívoca los beneficios del yoga para las personas con dolor de espalda; puedes preguntar a tus amigos al respecto. También se han observado mejoras en personas con diabetes: el yoga combinado con la dieta mejora los niveles de glucosa de forma más eficaz que la dieta sola. Además, el yoga se utiliza con éxito como terapia complementaria para la depresión.

En definitiva, hay muchas razones para empezar a hacer yoga. ¿Y por qué no ahora? ¡Adelante! Pero primero – lea las contraindicaciones.

El yoga es posible, si no hay contraindicaciones y existe el deseo de practicarlo.
Quién puede y quién no puede

Estrictamente hablando, todo el mundo puede hacerlo. Hay algunas restricciones, pero no severas:

lesiones con secuelas crónicas (si las hay, tú mismo sabes muy bien qué ejercicios te están contraindicados, simplemente no los incluyas en tu práctica),
períodos de exacerbación de enfermedades de los órganos internos,
Infecciones respiratorias agudas, gripe y otras infecciones víricas,
La menstruación (puede dificultar el ejercicio, pero algunos complejos, por el contrario, alivian los síntomas de los días dolorosos),
Embarazo (también pone restricciones a las prácticas básicas, pero durante el embarazo se puede cambiar a un conjunto especial para embarazadas).
Yoga: cómo empezar y qué tener en cuenta

Consume alimentos sólidos una hora y media antes de la clase (puedes tomar un tentempié de fruta, productos lácteos agrios o algo de fácil y rápida digestión).
Por las mañanas y las tardes es mejor hacer complejos energéticos y de calentamiento, para no estar demasiado relajado en el calor del día. Y por la noche, elige las más tranquilas y meditativas para que no te agobies antes de irte a la cama.
Realiza tus entrenamientos sobre una alfombra suave y una superficie plana.
Ropa: suave, holgada y, sobre todo, que no restrinja la respiración.
El teléfono, las mascotas, los vecinos… asegúrate de no dejar que estas distracciones externas te aparten de tu entrenamiento.
La respiración es el pilar del yoga, así que asegúrate de ventilar bien la sala antes de empezar.
La respiración es algo especial: uniforme, profunda y lenta. Así que en el yoga hay que utilizar todo el volumen de los pulmones. En la vida cotidiana sólo utilizamos una parte, así que no te sorprendas si no es cómoda.

Por lo tanto, no se trata de un entrenamiento físico: no es necesario respirar en el yoga para soportar el esfuerzo. Estamos mejorando espiritualmente, ¿recuerdas? Una respiración adecuada le permitirá calmar su mente y descansar mentalmente. Aquí es donde la respiración es necesaria para abstraer los pensamientos extraños.

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